Depósitos de viejos
Mientras asistimos diariamente al parte de fallecidos, contagiados y curados por el coronavirus, hay un drama que va más allá de la pandemia: las muertes en residencias de ancianos. Aunque ahora no lo apreciemos, el coronavirus no es sólo una pandemia: es una revolución. Las revoluciones no tiene porque subvertir el orden social; a veces, y no es poca cosa, operan mostrando las miserias y las deficiencias del colectivo. Y eso está haciendo el El Covid-19, que no se está conformando con matar y encerrarnos en casa para sobrevivir. También está haciendo saltar las costuras de nuestra sociedad mientras nos saca los colores como comunidad. Porque uno de los sucesos más sonrojantes para nosotros es que nos ha mostrado como tratamos a nuestros ancianos. Las cifras son terribles: según RTVE , más de 16.600 ancianos han muerto en residencias a causa del Covid-19 hasta el 1 de mayo. Y, aunque nos guste pensar que la causa de estos números es puramente vírica, y que el cor...